Y A. nos trataba de convencer de que jamás te podía pasar algo tan terrible como lo que le pasó a ella con su hackeo de mail. Yo pensaba que Naty no diría lo mismo. Aunque para ser honestos, no debe ser una buena experiencia la mezcla de una mujer psico/despechada, un amigo nerd, y bueno, A. que, hasta ese entonces, poco sabía de la existencia del phishing romántico.
Lo cierto es que un día cualquiera, A. recibió un correo a Hotmail –sí, hay gente que usa Hotmail todavía- y al no abrir el archivo, le apareció un mensaje que le pedía autenticarse de nuevo. Y claro, A. lo hizo y welcome debacle. Unos días después, su ex novio la llama y le reclama que ha recibido decenas de mails suyos insultándolo. A. no entiende nada, hasta que comprende que había sido víctima de una mujer loca –la nueva novia de su ex – y de su obsesión de celos en contra de ella: con un amigo nerd, le envió un mail falso a A. y le robó su password. Lo otro –incluido el tenor de los correos enviados- ya lo podemos imaginar.
Ahhhh –le dije yo con autoridad- eso es un clásico phishing romántico. Porque no tiene que ver con robarse plata y dejarte escueta la cuenta corriente del banco, al contrario y como una buena canción de JLo, esto está más cerca del delito informático musicalizado por my love don’t cost a thing. Es un noquierotudineroquierotuvida. Una suerte de spam emocional para la víctima y el victimario. Lo pienso y veo phishing romántico en todos lados: el tipo que se roba la clave del Flickr de su ex para publicar fotos comprometedoras (las fotos y videos colgados así siempre son injuriosos para las mujeres, ¿no?); la novia que obtiene la clave del mail solo para llorar frente a la pantalla con los correos enviados por su novio secretamente a esa; etc.
Para alivio de los posibles afectados, hago memoria y jamás he ideado un phishing romántico. Ok. Corrijo. Jamás lo he llevado a cabo. No puedo tirar la primera piedra. Es que a veces pienso que: UNO, si te enganchas con una persona por lo que publica en su blog; DOS, entonces arreglaste una cita por chat; TRES, le dedicaste un playslist por LastFM; CUATRO, publicaste fotos de los paseos de ambos por Flickr… Luego, CINCO, ¿es el phishing romántico tan poco probable en las relaciones 2.0? Ok. Lo concedo. Es hora de que apague el computador y salga a la calle.
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Foto por CC de Creativity+.