Nuestra primera vez en Internet

Nuestra primera vez en Internet

Como en mi vida siempre he sido tardía, mi primera vez en Internet debe haber sido el año ‘98 ó ‘99. Conexión telefónica en la noche, una madre advirtiendo que no vaya ser que perdiera una llamada importante y un padre amenazante con el aumento de la cuenta del teléfono. Con eso poco se podía hacer. Aunque conectarse tarde tenía algo de emocionante: el silencio sepulcral, el ruido de la conexión telefónica, los minutos tensos de espera, la conexión al fin hecha y encomendar a la suerte no esperar tanto para lograr entrar a una página. ¿Me habrá escrito un mail? (…). No, no me lo escribió. Y mi consuelo, entonces, estaba en entrar a Audiogalaxy y bajar música porque sin lugar a dudas tenía las mejores recomendaciones que jamás he vuelto a ver. Así me sentaba por largos minutos a mirar el estado de las descargas, rogando que la conexión no se cayera y que al fin apareciera un nuevo correo en la bandeja de entrada. Tiempos duros. Linda época.

A. duda. Me dice que recuerda haber estado allá por el ‘98 en Holanda, sentada en un café leyendo una carta de hongos alucinógenos con su prima “europea”. Dame tu mail, le dijo la chica. A. no tenía. Sabía que existía Internet pero de seguro aún era para los gringos. Pues nada –continuó la prima al ver la cara alucinogenoextrañada de A.– mejor te doy mi Hotmail para que me escribas. Y en su primitivo inglés, A. atinó a diseccionar dos palabras: Hot + mail. ¿¡Hot!? Entonces hizo la suma y pensó que era cierto lo que se decía de los europeos de Holanda: no solo eran una tropa de drogadictos, sino también unos sexópatas. Con todo el provincianismo asumido y guardado en una maleta de mimbre, A. quiso volver a Chile. Tiempo después, claro, se hizo un perfectamente decente correo Hotmail.

M. en cambio se acuerda que hacía las primeras búsquedas por Altavista. Y que si se ponía moderna, tecleaba Yahoo! y éste –en sus tiempos primigenios– le entregaba una serie de resultados que M. debía adivinar. En libros hay 189 resultados con Agua bendita; en mapas hay 15 resultados con Agua bendita; en Shows hay 2999 resultados con… Hasta que un día, la vida le dio una lección right-in-your-face. En una fiesta, N. –un tipo siempre algo drogado y con doble personalidad declarada– le aconsejó a M. lo que le cambiaría la vida: Prueba con Gugul, te lo recomiendo. Mmm, no sabía si creerle: ¡era N. y su hálito alcohólico el que le estaba hablando! ¿Cómo? ¿Con u? Papel y lápiz: G-O-O-G-L…

Y tú, F., ¿algo que contar?

F: Mmm, recuerdo que no tuve mail hasta el 2002. Es que usaba el de mi mamá, ¿te acuerdas?

P.P: ¡Hasta el 2002! ¡De tu madre! Ay F… eso igual daría para un psicoanálisis…

F: Y ahora tengo: cuatro correos, un blog abandonado, un perfil Facebook, un Flickr… Y claro, un Mac.

P.P: ¡Un Mac! Uf F., otros tiempos lo de ahora, ¿no?…

F: Una mejor y más linda é-po-ca, P…

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Foto Creative Commons de NaOH.

2 comentarios

  1. F: Y desde hace dos años y medio administro un sitio de blogs, me han invitado de universidades para hablar sobre el tema y me canso de revisar el correo… las vueltas de la vida.

  2. Y F. ahora usa su propio mail. doy fe de eso.

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