Para los que no somos Guild Master de nada

Oh no, oh my, pequeña saltamontes. Nadie dijo que dedicarse a la tecnología podía ser fácil. Que una mujer que solo se envició a los 14 años con Tetris y que luego a los 15 encontró otros intereses, podía seguir dedicándose al estudio de las TIC. Quién podría decir que leer libros se había transformado en la práctica old school de la gente que rodea la tecnología. Oh no, oh my, saltamontes, recuerdo cuando le conté a J. que me estaba dedicando a esto y él, con impaciencia me interrumpió y me preguntó si no iba a terminar como discípula de Fernando Flores. Fer-nan-do Flo-res: THE Mesías. Y si tan solo lo fuera, claro, tendría que botar los libros y los artículos y los estudios y ponerme a jugar World of Warcraft (WOW) día y noche, dí-a-y-no-che, para luego ser Guild Master del juego y garantizar así en mi currículum esas cosas tan de moda en este país como la asociatividad, el liderazgo, el emprendimiento. Oh no, oh my, pequeña saltamontes. Nadie dijo que dedicarse a la tecnología podía ser fácil. Cuando lo cuento la gente dice: ah, ¿has leído entonces a Flores? Y yo digo que sí pero que no. Que soy de la old school. Que me aburre pensar en la palabra dura y los ojos admirados de sus escuchas. Oye P.P. que Flores es tan impresionante que deja llorando a la gente que va a ver sus charlas. ¡Ah, ese es el liderazgo! No gracias. San Francisco y Standford. Filosofía y la ontología del lenguaje. Allende y Sillicon Valley, todo por el precio de uno. Sus admiradores me dirán que soy una resentida. Yo diré que el ‘resentimiento’ como argumento es de militar chileno en los 90’s, y que jamás pensaría en participar de ningún grupo que hable de “primeros” o de “Chile” como calificación significativa de algo. Ok. Debe ser porque los franceses me comieron el coco pues nunca fui tan inteligente como para entender a los alemanes. O que en cada persona no veo una oportunidad, ni un sueño, ni un emprendedor. Veo a una persona, con cabeza y esas cosas tan, digamos, físicas. Oh no, oh my. Nadie dijo que dedicarse a la tecnología podía ser fácil. ¿Será que el término blogósfera parece asfixiantemente concéntrico? Yep, yep, yep: tal vez efectivamente todo se trate de la innovación y yo sea tan de la old school que no me dice nada significativo que un político sea Guild Master de World of Warcraft, pero sí que reúna a cientos de ejecutivos de turno y venda la ontología del lenguaje como una dinámica de “corazón abierto” pseudocerebrada. Así las cosas, usted le pregunta a su big boss sobre el rumbo de la empresa y éste habla de que no hay que poner “sentimientos” en las conversaciones. Un aplauso cerrado. Tenemos a ejecutivos que sí que saben aplicar la ontología del lenguaje. Yes, yes and yes: set match point para Flores. Que fue ministro y que ahora es Guild Master y que si no seremos jamás campeones de nada analógico, sí que con él Chile será primero en el World of Warcraft. Y uno que es una saltamontes, mujer de la old school que leía y que leía y que estudiaba y que estudiaba porque en esos años esas cosas valían, mira su CV y piensa que no, que no es Guild Master de nada y que no piensa serlo jamás y con seriedad se pregunta si vale la pena dedicarse a la tecnología si al final del camino es un campo reservado para los hombres nerds líderes emprendedores. Oh no, oh my, pequeña saltamontes. Nadie dijo que dedicarse a la tecnología podía ser fácil. No se queje ahora y vaya a recuperar el Mario Bros, que por algo se empieza.

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Foto con CC de Brero.

One Response

  1. p.p.: a Flores lo siguen cientos de profesionales jóvenes, algunos de ellos más nobles, la mayoria plebeyos. Todos han aprendido que las emociones son plata. Que usar ciertos verbos te llevan a la pobreza, y otros a la riqueza. Cosa de mirar a Flores. Que le tienen tirria a la corrupción porque en el fondo eso implica que sus CVs no sirven de nada. Que aman la tecnología en la medida que les dé poder a ellos. Que van a cambiar el mundo con un blog. Que viven en un suburbio californiano, pero virtual. Gente que vio Matrix y se quedó con fantasías políticas. Gente que desprecia el diálogo con no sé qué idea de que los paradigmas son distintos.

    La mezcla religiosa-empresarial-política no es patrimonio del opus dei, como puede ud ver.

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